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Archive for febrero 2010

>Clientelismo y poder, vicios de las provincias

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>El sistema educativo de la provincia de San Luis (Arg) es de baja calidad e inequitativo. Siempre estuvo controlado por gobiernos provinciales conservadores, y hasta se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que la mayoría de los ciudadanos provinciales tienen ideologías similares, y no manifiestan intenciones de cambio, es más, las críticas que se escuchan sobre lo que pasa en las escuelas, son sobre aspectos superficiales, referidos a los edificios etc.

Pero ¿Qué características tienen los gobiernos provinciales como este, en Argentina? ¿Cuál es la calidad institucional? La nota siguiente describe objetivamente, aunque no en su totalidad, la realidad en las provincias con fuertes menciones a San Luis:

La baja calidad institucional reina en la mayor parte de los distritos

Según Poder Ciudadano

Gobernantes que se perpetúan en el poder, dependencia del empleo público, clientelismo, ataque a los jueces independientes y asfixia financiera a la prensa. Esos son algunos de los mayores problemas que enfrenta la democracia en las provincias, donde las instituciones no escapan a la coyuntura nacional.

Un trabajo de la Fundación Poder Ciudadano indica, por ejemplo, que ocho de los 24 distritos del país no tuvieron rotación de partidos en el poder desde que volvió la democracia, en 1983. Se trata de Santa Cruz, Formosa, Jujuy, San Luis, La Rioja, La Pampa (todas manejadas por el PJ), Río Negro (UCR) y Neuquén (Movimiento Popular Neuquino). Las cláusulas de reelección indefinida y la ley de lemas que todavía existen en muchos distritos son la clave para retener el poder.

Un caso paradigmático es Catamarca: fue la única provincia con reelección indefinida donde el gobierno cambió de manos (pasó de peronistas a radicales), pero para eso tuvieron que mediar una intervención federal y el escándalo por el crimen de la joven María Soledad Morales.

Algo parecido pasó en Santiago del Estero, donde el radicalismo K llegó al poder sólo después de una intervención federal contra el gobierno de los Juárez.

Según Poder Ciudadano, un engranaje clave para perpetuarse en el gobierno es el empleo público, combinado con los planes sociales, el mejor reaseguro para mantener el voto cautivo.

Cinco de las siete provincias con mayor cantidad de empleados públicos cada 1000 habitantes no experimentaron cambios de gobierno en estos 26 años de democracia. Se trata de San Cruz, Neuquén, La Rioja, Formosa y Río Negro. Las otras dos provincias que completan la lista son Catamarca y Tierra del Fuego, que encabeza el ranking con 105 empleados públicos cada mil habitantes. Se trata de una auténtica excepción.

Convertida en provincia en 1992, la isla de Tierra del Fuego demostró una notoria rotación política (no sin escándalos) y desde entonces la gobernaron el Partido Justicialista (PJ), la Unión Cívica Radical (UCR) y Afirmación por una República Igualitaria (ARI).

Otro dato llamativo es la composición de las legislaturas. En siete provincias (San Luis, Santa Cruz, Tucumán, La Rioja, Entre Ríos y Chubut) el gobernador cuenta con un bloque legislativo superior al 75 por ciento de las bancas. Mientras tanto, en cuatro más (Formosa, Misiones, Salta y Santiago del Estero) la bancada oficialista supera el 66 por ciento.

El trabajo efectuado por Poder Ciudadano advierte que en algunos distritos argentinos el voto no se traduce en una representación legislativa acorde y pone como ejemplo el sistema de un diputado por pueblo que se usa en Santa Cruz o el que se aplica en el Senado de San Luis, que conducen a la sobrerrepresentación de las mayorías.

“En 2007 perdimos contra el kirchnerismo por 60 puntos contra 40 y en 2009 le ganamos 60 puntos contra 40. Sin embargo, ellos retienen 20 diputados sobre 24”, ejemplificó a La Nacion el diputado Eduardo Costa (UCR-Santa Cruz).

Además, el estudio efectuado por Poder Ciudadano puso la lupa en 12 provincias, en las cuales entrevistó a informantes locales considerados claves (como académicos, periodistas o ex funcionarios) para obtener datos sobre libertad de expresión, procesos electorales y clientelismo.

San Luis, Santa Cruz, Formosa y Chaco (en ese orden) son las provincias en las cuales se percibe que el clientelismo político tiene más influencia y donde se notan más irregularidades electorales, mientras que Mendoza, la Capital Federal y Tierra del Fuego fueron las mejor evaluadas.

“Tenemos un sistema electoral perverso con ley de lemas, reelección indefinida, herramientas fraudulentas preelectorales y poselectorales, una justicia complaciente con el poder político y disciplinamiento a través de la caja de los medios”, dijo desde Formosa el senador radical Luis Naidenoff.

Con resultados similares, Santiago del Estero, San Luis, Formosa y Santa Cruz (en ese orden) fueron los distritos peor calificados en los ítems de independencia de los medios gráficos provinciales y de las organizaciones de la sociedad civil.

Allí los especialistas consultados denunciaron falta de libertad de expresión, prácticas de control y extorsivas (mediante la publicidad oficial) en los medios e injerencia gubernamental.

Caso paradigmático

El de San Luis es un caso paradigmático, porque funciona un solo diario provincial, propiedad de los hermanos Rodríguez Saá, que ejercen el poder desde 1983.

“En ese año había cinco diarios, pero ellos compraron tres, dos de los cuales cerraron, y asfixiaron financieramente a los otros dos, mediante la pauta publicitaria y el banco de la provincia”, dijo a La Nacion el ex diputado puntano Juan José Laborda Ibarra, de origen demócrata y opositor a los Rodríguez Saá.

“Hay democracias con diferentes grados de intensidad. Algunas alcanzan desarrollos democráticos interesantes, pero en otras se impone la discrecionalidad del gobierno de turno”, sintetizó Pablo Secchi, director del área Instituciones Políticas y Gobierno de Poder Ciudadano y responsable del estudio.

Finalmente, el relevamiento advierte sobre irregularidades en la Justicia, como la falta de concursos y la inestabilidad de los jueces o la mayoría oficialista en los consejos de la magistratura locales.

El tema también lo estudió la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), que notó deficiencias parecidas. “En algunas provincias, hay problemas serios de falta de independencia y avance de la política sobre la Justicia, hay destituciones de jueces por razones políticas, falta de transparencia judicial y consejos de la Magistratura con demasiada influencia del sector político”, sintetizó a La Nacion Alvaro Herrero, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles.

 

Lunes 15 de febrero de 2010 

Laura Capriata
LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/

 

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Written by albertoch

16 febrero, 2010 at 9:32

>La escuela que necesitamos

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>Hoy los medios de comunicación nos bombardean con noticias provenientes de Haití, y como siempre, al mostrarnos una realidad, también ocultan otra. En este post trascribo un artículo que habla de esa “otra” realidad, y trae a la reflexión el sentido que tiene nuestra escuela ¿Nos permite ver la realidad que los medios nos ocultan? ¿O más bien es un instrumento de legitimación de las distintas opresiones a las que se nos somete? Estoy convencido que necesitamos una escuela liberadora, que nos alfabetice más allá del ba-be-bi, sino que nos permita afrontar críticamente los desafíos que se nos presentan, y además esa alfabetización debe incluir la audiovisual y la digital. Publico el artículo sobre Haití porque es esclarecedor en si mismo, y por otra parte es un claro ejemplo de una poderosa realidad oculta.

Aprender de Haití

Por Ignacio Ramonet

LE MONDE DIPLOMATIC en español

Febrero, 2010.Edición para Colombia

Por muy “natural” que parezca, ninguna catástrofe es natural. Un seísmo de intensidad idéntica causa más víctimas en un país empobrecido que en otro rico e industrializado. Ejemplo: el terremoto de Haití, de magnitud 7,0 en la escala de Richter, ha ocasionado más de cien mil muertos, mientras que el de Honshu (Japón), de idéntica fuerza (7,1), acaecido hace seis meses, apenas provocó un muerto y un herido.

“Los países más pobres y los que tienen problemas de gobernabilidad están más expuestos a riesgos que los otros”, confirma un reciente informe de la ONU (1). En una misma ciudad, el impacto humano de una calamidad puede ser muy distinto según las características de los barrios. En Puerto Príncipe, el seísmo se ensañó con las desvencijadas barriadas populares del centro. En cambio, los distritos privilegiados de la burguesía mulata comerciante apenas padecieron estragos.

Tampoco son iguales los pobres ante la adversidad. La Federación Internacional de la Cruz Roja sostiene que, en caso de desastre, “las mujeres, los discapacitados, los ancianos y las minorías étnicas o religiosas, víctimas habituales de la discriminación, son más castigados que los demás” (2).

Por otra parte, aunque un país no sea rico, si se dota de una política eficaz de prevención de catástrofes puede salvar muchas vidas. En agosto de 2008, el ciclón Gustav , el más violento de los últimos cincuenta años, azotó el Caribe con vientos de 340 kilómetros por hora. En Haití mató a 66 personas. Sin embargo, en Cuba no causó ninguna víctima mortal…

¿Es Haití un país pobre? En verdad, no hay países pobres; sólo existen “países empobrecidos”. No es lo mismo. En el último tercio del siglo XVIII, Haití era la Perla de las Antillas y producía el 60% del café y el 75% del azúcar que se consumía en Europa. Pero, de su gran riqueza sólo se beneficiaban unos 50.000 colonos blancos, y no los 500.000 esclavos negros que la producían.

Invocando los nobles ideales de la Revolución Francesa, esos esclavos se sublevaron en 1791 al mando de Toussaint Louverture, el Espartaco negro . La guerra duró trece años. Napoleón envíó una expedición de 43.000 veteranos. Triunfaron los insurrectos. Fue la primera guerra racial anticolonial y la única rebelión de esclavos que desembocó en un Estado soberano.

El 1 de enero de 1804, se proclamó la independencia. Sonó como un aldabonazo en el continente americano. Los esclavos negros demostraban que, por su propia lucha, sin la ayuda de nadie, podían conquistar la libertad. Afro-América emergía en la escena política internacional.

Pero el “mal ejemplo” de Haití -así lo calificó el Presidente de Estados Unidos, Thomas Jefferson- aterrorizó a las potencias que seguían practicando la esclavitud. No se le perdonó. Y nadie reconoció, ni ayudó a la nueva república negra, pesadilla del colonialismo blanco. Aún hoy, el viejo terror no ha desaparecido. Pat Robertson, telepredicador estadounidense, ¿no acaba acaso de afirmar: “Miles de hatianos han muerto en el seísmo porque los esclavos de Haití hicieron un pacto con el diablo para obtener su libertad” (3)?

El nuevo Estado independiente fue boicoteado durante decenios con la idea de “recluir la peste” en ese país. Haití cayó en guerras civiles que arrasaron su territorio. Se perdió la necesaria etapa de construcción de un Estado-nación. Institucionalmente, a pesar de la gran calidad de sus numerosos intelectuales, el país quedó estancado.

Después vino el tiempo de la ocupación por Estados Unidos que duró de 1915 a 1934. Y de la guerra de resistencia. El héroe de la rebelión, Charlemagne Péralte, fue crucificado por los marines, clavado en la puerta de una iglesia… Washington acabó por ceder Haití a nuevos dictadores, entre ellos: Papa Doc Duvalier, uno de los más despóticos.

En los años 1970, aún gozaba Haití de soberanía alimentaria, sus agricultores producían el 90% de los alimentos que consumía la población. Pero el Plan Reagan-Bush, impuesto por Washington, obligó a suprimir los aranceles sobre la importación de arroz, producto básico del cultivo local. El arroz estadounidense, más barato porque estaba subvencionado, inundó el mercado local y arruinó a miles de campesinos que emigraron en masa a la capital, donde el seísmo los ha atrapado…

La única experiencia de gobierno realmente democrático, fue la de Jean-Bertrand Aristide, dos veces Presidente (1994-1996 y 2001-2004). Pero sus propios errores y la presión de Washington lo empujaron al exilio. Desde entonces, de hecho, Haití se halla bajo tutela de la ONU y de un conglomerado de ONGs internacionales. El Gobierno de René Préval ha sido sistemáticamente privado de medios de acción. Por eso resulta absurdo reprocharle su inoperancia ante los efectos del seísmo. Hace tiempo que el sector público fue desmantelado y sus principales actividades transferidas, si eran rentables, al sector privado, o a las ONGs cuando no lo eran. Antes de convertirse en el Ground Zero del planeta, Haití ya era el primer caso de “colonialismo humanitario”. La tragedia reforzará la dependencia. Y por consiguiente las resistencias. El “capitalismo de choque”, descrito por Naomi Klein, hallará una nueva ocasión de reclamar -en nombre de la eficacia- la privatización integral de todas las actividades económicas y comerciales ligadas a la reconstrucción.

Estados Unidos está en primera línea, con sus Fuerzas Armadas desplegadas en una ofensiva humanitaria de gran envergadura. Resultado sin duda de un generoso deseo de socorrer. Pero también de indiscutibles intereses geopolíticos. Washington prefiere invadir Haití de ayuda que ver invadidas sus costas por decenas de miles de boat people haitianos. En el fondo, se trata de la misma vieja obsesión: “recluir la peste”…

Notas:
(1) Riesgo y pobreza en un clima cambiante. Invertir hoy para un mañana más seguro , Naciones Unidas, Nueva York, mayo de 2009.
(2) Informe Mundial sobre los desastres 2009 , Cruz Roja Internacional, Ginebra, julio de 2009.
(3) Christian Broadcasting Network, 14 de enero de 2010.

Written by albertoch

5 febrero, 2010 at 9:59