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>Realidad en San Luis

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>Al finalizar la primera década del siglo XXI, nos encuentra en San Luis (República Argentina) con una compleja realidad educativa, de la cual extraeremos algunas de sus características a modo de resumen de lo afirmado en los últimos años.

Sistema educativo con baja calidad, bajo rendimiento educativo e inequidad. No vamos a dar una definición de “Calidad Educativa”, camino que en la Provincia no estamos transitando. En cuanto al “rendimiento escolar”, vinculado al saber de los alumnos y sus capacidades, estamos en presencia de un concepto más objetivo, que se mide usando encuestas de carácter nacional, y en la que figuramos debajo del promedio. Por otra parte llamamos “equidad” al derecho que tienen todas las personas para acceder a todos los niveles de estudios en la misma cantidad de tiempo. En San Luis, numerosos sectores se encuentran excluidos.

Nuestro sistema educativo es de baja calidad, y paradójicamente como prueba de ello no hay cuestionamientos al mismo por parte de la ciudadanía. Un sistema educativo medianamente eficaz produciría ciudadanos críticos con la realidad que los rodea, en especial al propio sistema educativo. Lo cierto es que el rendimiento escolar está por debajo de la media nacional y un sector muy amplio de la sociedad no tiene acceso a niveles educativos siendo la repitencia un problema severo en la provincia.

La problemática de la calidad educativa, en especial la provincial, es de gran complejidad, y se halla ampliamente tratada en http://calidadeducativa.blogspot.com/.

Gobierno personalista y autoritario donde no se consensúan las políticas educativas
Una característica de las autoridades políticas provinciales es la fijación unilateral de medidas, sin consultar ni negociar con los sectores implicados, como las asociaciones de docentes legalmente constituidas, las de padres (que no se consolidaron), cooperadoras, partidos de la oposición etc. Muchas veces tenemos la sensación que los objetivos apuntan a las elecciones presidenciales, y no a las necesidades provinciales.
Las propuestas sobre otras políticas posibles se hallan desarrolladas en http://desafioseducaciónsanluis.blogspot.com.ar/

Falta de transparencia en la fijación de las prioridades educativas provinciales.
No se sabe quién las establece, ni cuales son, ni siquiera si existen. Aparecen en educación acciones de dudosa eficacia, que apuntan a las apariencias, y no a corregir defectos estructurales.

Falta de transparencia en el presupuesto del área.
No se sabe quién lo fija, cómo y que se ejecuta, y bajo que principios. El poder ejecutivo con su capacidad de modificar partidas presupuestarias le hace perder sentido. Para este año 2009, estaba previsto un aumento salarial que no se concretó.

“Cultura de la evaluación” sin desarrollo
La evaluación a todo nivel, no solamente del alumno, sino también las que alcanza a los restantes integrantes del sistema, hasta los niveles de conducción, no se halla desarrollada, y existe una marcada reacción desfavorable. Debemos considerar que la evaluación es el camino más claro para obtener mejorías. El tema está tratado profundamente en http://evaluacionenescuela.blogspot.com/

Falta de atención a la cuestión docente.
Docentes mal pagos, con salarios reales claramente decrecientes, como lo reconocen las propias estadísticas provinciales. Personal precarizado en las escuelas, en especial los que trabajan en el área de maestranza. Exigencias irracionales como la de “vivir en un radio de 15 km.”. Inequidades salariales, como el mal pago de un segundo cargo docente, o falta de proporcionalidad en las remuneraciones de horas cátedra, y el permanente castigo salarial a los docentes que se desempeñan en el área rural.
Desentendimiento por el malestar docente y por las mejoras de los planteles docentes, sin actuar sobre las causas que hacen que las carreras de formación docente no sean atractivas. Toda esta temática está tratada con detalles en http://docentemalestar.blogspot.com/

Falta de democratización del sistema
No hay discusión sobre la problemática educativa, ni se hace nada por interesar a la población sobre ello. No se llama a elecciones al Consejo de Educación, organismo neutralizado en su sentido, y a la Junta de Clasificación, que se ve sobrepasadas por la permanente fijación de puntajes arbitrarios que privilegian a determinados cursos, generalmente no relacionados con las necesidades provinciales, lo que promueve una falsa competencia entre docentes.

Falta de renovación de códigos de convivencia escolares, ausencia de diálogo con los sectores docentes y otros vinculados a la educación. Respecto a una auténtica participación de las familias, todo está igual que hace 60 años, aunque las crisis sociales hayan deteriorado los fundamentos de las relaciones sociales.

Todo esto se da en un marco de falta de eficacia y eficiencia del sistema, y una administración con acciones para que no cambie nada, en especial lo referente a la repartición de los bienes culturales y los aportes del sistema educativo a la construcción de una sociedad democrática y participativa.

Written by albertoch

10 marzo, 2009 at 9:17

>Breve referencia histórica

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>La creación del sistema educativo
A diferencia de lo que ocurrió en los estados europeos, en América Latina, el Estado se consolidó como una organización donde tuvo capacidad de participar solamente la clase dirigente de la sociedad, o sea se trató de un Estado Oligárquico. Este grupo estuvo constituido por productores de bienes para el mercado externo, exportadores, importadores y financistas.


La Argentina de entonces, con capacidad de producir bienes con alta demanda internacional, tuvo necesidad de integrar al sector productivo un sector de la población e incorporar una importante cantidad de mano de obra, a partir de la inmigración. Lo cual favoreció el crecimiento paulatino de sectores medios y una mayor heterogeneidad social y cultural.

Esto exigió una presencia más importante del Estado como agente integrador y hegemónico, lo cual no implicó la apertura al poder de los nuevos sectores sociales. El modelo de participación política continuó siendo muy restrictivo, caracterizado por amplias libertades civiles y restringidas libertades políticas.

Se trató entonces de un modelo excluyente en lo económico y lo político, que no brindó acceso masivo a la propiedad, a la participación política o a la movilidad ascendente, por lo que un sector de la población encontró en la educación el mecanismo más idóneo para integrar y modernizar la sociedad. En este marco el sistema educativo se constituyó con características fuertemente estatistas y centralizadoras.

En nuestro país la función encargada a la educación, en sus orígenes estuvo más vinculada a la esfera de lo político que a lo económico. La relación con la estructura económica no estuvo dada por la capacitación de los trabajadores. Ello se debió a que tanto la explotación extensiva de los campos como la incipiente industria no requerían una mano de obra especializada, y por otra parte las necesidades de mayor capacitación fueron cubiertas con la inmigración.

La educación con la economía estuvo relacionada, no obstante, en un doble sentido, ya que la estructura escolar permitió una estratificación social acorde con los intereses de la clase dirigente (una base numerosa con conocimientos mínimos y una escuela media restrictiva que permitía seleccionar personal para la administración) y por otra parte una estructura y un currículum altamente centralizado y elaborados desde el puerto permitieron imponer el proyecto agroexportador de la generación del 80.

Por lo tanto, desde la perspectiva de la sociedad, los sectores medios encontraron en el sistema educativo una alternativa eficaz para aumentar su capital cultural y aumentar las posibilidades de participación, contando con mejores elementos para potenciar su demanda de integración social y política plena.

En síntesis, la etapa de génesis del Estado Nacional estuvo signada por la contradicción entre los ideales del liberalismo y un modelo económico político y social que a pesar de mostrarse en su época modernizador, no incorporó a grandes sectores de la población.

Educar para el crecimiento.
El estado benefactor
A partir de la crisis del 30 y más fuertemente con la segunda guerra mundial, la caída de las exportaciones de materias primas y de las importaciones de manufacturas, obligaron a realizar una industrialización sustitutiva, y la ausencia de sectores civiles para encabezar este proceso, obligó al Estado a tomar la iniciativa y conducir el nuevo momento.

Sin cuestionar un orden económico basado en el mercado, intentó regularlo a partir de: una planificación destinada a mejorar la racionalidad económica y un vigoroso crecimiento del sector público en áreas estratégicas de la producción y los servicios.

En lo político intentó expresar una alianza con los sectores favorecidos con el proceso de industrialización y el crecimiento del mercado interno. En lo social el estado reconvierte su función, dejando de ser protector de los derechos individuales para transformarse en garante de los derechos sociales.

En este marco es posible plantear diferencias con el modelo anterior en lo referente a la función de la educación. La primera de ellas es que en el Estado oligárquico liberal, la intervención oficial en materia educativa constituyó una excepción respecto a su abstención de participar en otras políticas sociales. En el caso del estado benefactor significó una de las estrategias que formó parte de una política social más general dirigida a incorporar a nuevos sectores a la participación social.

Pero la diferencia que más interesa destacar es que la educación fue aceptada no solo como un derecho de los ciudadanos, sino también como estrategia de capacitación de mano de obra para satisfacer la demanda de la incipiente industria.

Las reformas en educación acompañaron un proceso que se desarrolló a nivel mundial, después de la Segunda Guerra Mundial, comenzando a generarse una visión “economicocentrista” del papel de la educación, pasando esta a ser considerada como una inversión, que tenía como principal objetivo alcanzar una renta individual y social.

La nueva alianza integrada por sectores empresariales más vinculados al capital extranjero, a la banca, a los productos primarios exportables y a grupos tecnocráticos concibió que la participación de los sectores populares en el estilo de las décadas anteriores significaba un peligro para el modelo de acumulación propuesto. La restricción de la participación política a través de gobiernos militares o democracias condicionadas fue la característica del período que va desde el 1955 hasta el 1973.

Esta nueva coalición puso en evidencia la contradicción existente entre el sentido modernizante que se le quería imponer al crecimiento económico y el sentido elitista que tomó el estado desarrollista frente a la demanda de participación plena de grandes sectores de la población.

Los efectos más sentidos de esta contradicción provienen de un aumento en la demanda de educación, creciendo la matrícula escolar en todos los niveles mientras que los recursos destinados a las políticas educativas no se incrementaron, siendo esto un factor de deterioro de la calidad educativa y de las condiciones materiales de la enseñanza, ya que el salario docente es la variable de ajuste.

En esos momentos la escuela se convirtió en uno de los principales instrumentos de socialización en las normas, valores y estándares de comportamiento urbano para los millones de trabajadores que llegaron del medio rural.

La escuela atendió a los peligros de anomia, cumpliendo con las funciones de homogeneización, brindando pautas y valores de un orden social emergente, y de diferenciación dotando a los individuos de las condiciones exigidas para ocupar el lugar que la sociedad le daba. El efecto legitimador que cumplió la educación permitió a su vez minimizar los conflictos sociales que se produjeron por las transformaciones.

Otra de las funciones políticas de la educación que cumplió en ese entonces está relacionada con las transformaciones curriculares llevadas a cabo tanto por el gobierno peronista cuanto por la llamada revolución libertadora y los siguientes.

Queda también resaltado el estado de desigualdad existente entre las provincias de la república con diferencias muy notorias, relacionadas con las distintas capacidades económicas.

El modelo de estado benefactor tambalea a mediados de la década del 70. Profundas crisis fiscales, agravadas por la gran suba del precio internacional del petróleo hicieron pensar que no era posible aplicar las soluciones Keynesianas, con una intervención más activa del Estado.

En nuestro país se suceden diversas etapas en el sistema educativo, desde “educar para la liberación (Cámpora), pasando por “educar para el orden” (Isabel M de Perón y el Proceso), hasta “Educar para la democracia” (Alfonsín), hasta que el “estado de bienestar”, sometido a fuertes crisis se termina convirtiendo en un verdadero “estado de malestar”.

El estado post social
La incipiente globalización de los fines de los 80, con las presiones de los propietarios de los medios de producción para aumentar su competitividad, disminuyendo los impuestos, hacen que los recursos utilizados en la educación fueran cada vez más escasos.

Esto agregado al hecho que los avances tecnológicos en la robotización jugó en contra del trabajo (para producir más es necesario más tecnología y menos trabajo), y las mejoras en las comunicaciones permite a los capitales moverse de un lugar a otro del planeta en forma instantánea, proporcionan un grave desequilibrio en las fuerzas del capital y del trabajo, creando condiciones para un doloroso retroceso de los trabajadores.

Aparecen con fuerza fenómenos como el de la desocupación en gran escala y la necesidad de generar nuevos negocios para el capital, lo cual permite el surgimiento de proyectos mercantilizadores de los servicios educativos.

Vastos sectores buscan en el sistema educativo una alternativa para no caer en la escala social, lo que produce a su vez generalizadas devaluaciones de las acreditaciones, y el consiguiente desprestigio de la actividad escolar, y pérdida de nivel de la calidad educativa.

En un mundo que avanza hacia “un solo mercado de bienes, servicios, tecnología y capital”, las limitaciones a la intervención del Estado no sólo están impulsadas por situaciones internas, también están fuertemente condicionadas por poderosos factores de decisión externa. Los organismos internacionales pasan a desempeñar un rol preponderante.

Cabe destacar que la desaparición del Estado Benefactor tomó en América Latina características distintas que en los países Europeos. Su desaparición se produce sin haber cumplido con sus objetivos y además en Europa no se cuestionó la intervención del Estado en temas sociales, sólo su aspecto Keynesiano.

Este nuevo estado emergente cumple la función de garante de las reglas de juego, habiendo abandonado su papel en la economía, trasfiriendo además sus responsabilidades a la sociedad civil y el mercado.

La concentración del poder económico, el aumento de la desigualdad social y la anomia en los comportamientos sociales respecto al cumplimiento de las normas, inclusive las legales, serían las principales consecuencias de este proceso.

Written by albertoch

2 septiembre, 2007 at 20:56