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>La escuela que necesitamos para la segunda década del S XXI

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>La escuela debe cambiar. En esto parece haber unanimidad. Pero ¿Cómo? ¿Para qué? Y además ¿A quién le importa la Educación? Todos declaman, pero…

Se anuncia que habrá 190 días de clase en el 2011, pero en el año anterior, en San Luis, Argentina, un alumno del secundario, en promedio recibió menos de 100 días en el 2010 (me refiero a las clases que efectivamente asistió). A nadie le llama la atención, tal vez porque “pasó el año”, no importa como.

Traigo entonces, unas frases de Pablo Gentili, que describen el panorama:
La educación no es, ni nunca ha sido una, “meta social” en América Latina …
creo que afirmar que, en nuestra región, hay un “consenso” acerca de las virtudes y de los beneficios que ofrece la educación y, como si esto fuera poco, que dicho “consenso” tiene los atributos de ser “generalizado” no es más que una bondadosa expresión de deseos que, ésta sí, parece estar en contradicción con la realidad social latinoamericana. Dicho en otros términos, lo que parece contraponerse a la realidad latinoamericana no es que haya un desajuste entre el noble deseo de que todos los jóvenes frecuenten las escuelas y la persistencia de factores que los alejan de ellas; sino, más bien, la idea de que, en nuestros países, todos compartimos esta justa aspiración democrática…
La educación no “interesa” a todos de la misma forma. Y ese es el problema. Ponernos de acuerdo será una cuestión de fuerza, de poder. El resto, es mera ilusión

En este marco, para que tengamos una mejor convivencia democrática y educación para las nuevas generaciones ¿Qué escuela necesitamos? O mejor dicho ¿Por qué escuela tenemos que luchar? Esta provincia se caracteriza por la desigualdad de la distribución en los bienes económicos y culturales y su afán conservador lleva a que aparezcan como invisibles muchos fenómenos.

Empezando de afuera hacia adentro, necesitamos otro contexto para las escuelas, donde se de más importancia a los aprendizajes. No estoy de acuerdo con los que dicen que estamos en una “Sociedad del conocimiento”, pero si con la idea que buena parte del “sentido común”, puede elaborarse en las escuelas.

Las escuelas deben ser abiertas, con capacidad de aceptar la participación de todos los miembros de la comunidad, cada cual cumpliendo el rol que le corresponde. Debe tener docentes con reconocimiento social, que se desempeñen en un ambiente con la menor dosis de estrés y donde la violencia tienda a desaparecer.

La escuela debe ser fundamentalmente alfabetizadora, atendiendo a las múltiples variantes que la época exige. Alfabetizar no significa recurrir a lo elemental, rudimentario, sino, como Paulo Freire dice:
Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado

Es necesario entonces, hablar de alfabetización política, audiovisual y cientiífica.

Alfabetización política
En toda sociedad democrática se necesita la participación activa de los miembros de la comunidad, si no se consigue esto, se deteriora profundamente la calidad de la democracia, y como dice Bretch:
“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los garbanzos, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Entonces, la escuela debe promover todo tipo de participación y compromiso, debiendo ser esta alfabetización, un contenido transversal, y como afirma M R Torres:
La participación, para convertirse en instrumento de desarrollo, empoderamiento y equidad social, debe ser significativa y auténtica, involucrar a todos los actores, diferenciando pero sincronizando sus roles, y darse en los diversos ámbitos y dimensiones de lo educativo: desde el aula de clase hasta la política educativa, dentro de la educación escolar y también de la extra-escolar, en los aspectos administrativos y también en los relacionados con la enseñanza y el aprendizaje, a nivel local así como a nivel nacional y global. Esto implica el estudio, la definición y puesta en marcha de una estrategia de participación social imbricada dentro de la propia política educativa…

Alfabetización audiovisual
Vivimos en un “mundo audiovisual”, permanentemente nos bombardean consignas, que provocan necesidades que antes no existían. Una sofisticada ingeniería de la propaganda nos hace carne de intereses de los dueños de las cosas. Como afirma Aquilina Fueyo Gutiérrez
Los medios audiovisuales configuran, en buena parte, la cultura en el momento actual. La explosión de la información, la saturación de medios, su acceso a los dominios privados de las personas, la publicidad articulando las esferas mediáticas y del consumo, etc. constituyen un flujo de significadores que llueven sobre niños, jóvenes y adultos… generan una “pedagogía cultural” que es más significativa y mucho más eficaz que la que se desarrolla en los contextos educativos tradicionales…
El currículum escolar ha dejado de monopolizar la función de transmisión cultural que tuvo en el sistema escolar. La escuela se ve de este modo, relegada a la función de custodia que todavía sigue siendo importante, pero los saberes socialmente relevantes como los idiomas modernos, la formación informática, la divulgación científica, etc. se adquieren en muchos casos fuera del currículum académico y en clara competencia con él.

Vemos que en los medios se libra la gran batalla por establecer los conceptos socialmente dominantes. Permanentemente somos objeto de “campañas de prensa”, bombardeados por mensajes que nos llevan a actuar de una determinada manera, y a naturalizar conductas, que no siempre se condicen con nuestros intereses.

Lo cierto es que, en una sociedad con opresores y oprimidos, los mecanismos sobre los cuales se asienta esta relación están ahora en el campo cultural, y no sobre el cuerpo humano. Frente a las profundas desigualdades, se trata que sean aceptadas mediante acciones sobre la cultura, sin llegar a la violencia física.

Alfabetización audiovisual crítica: una alternativa al poder del currículum cultural de los medios
Siguiendo con Aquilina Fueyo Gutiérrez
Una comprensión crítica de la cultura de los medios requiere que los estudiantes desarrollen la capacidad para interpretar los significados de los medios y que comprendan de qué manera consumen y se implican afectivamente con ellos. El trabajo en esta dirección serviría para estimular el pensamiento y la autonomía crítica mediante el autoanálisis, al facilitar que los estudiantes tengan la posibilidad de darse cuenta de que las decisiones que toman no siempre son libres y racionales, sino que la mayor parte de las veces están codificadas y registradas por compromisos emocionales previos relacionados con la producción de deseo.

Propone como trabajo en las escuelas:
a) La producción de mensajes audiovisuales alternativos por parte de los jóvenes.
Otro de los ejes de cualquier proceso de alfabetización audiovisual debe ser el desarrollo de actividades mediante las que los estudiantes elaboren informaciones con medios de comunicación. Estas informaciones deberían ir encaminadas a la creación de “contranarrativas” que rescaten lo silenciado y pongan de manifiesto lo estereotipado, deformado y simplificado en los “textos” de los medios.

b) El papel de los textos que circulan por los nuevos medios. La alfabetización para la lectura crítica en Internet.
Las representaciones audiovisuales que se distribuyen a través de Internet son un punto de referencia importante en la alfabetización, tanto porque Internet se está empezando a configurar como un medio de difusión masiva, como por su papel de medio que aún ofrece espacio para crear ciertas representaciones alternativas.

La alfabetización científica
La disponibilidad cada vez mayor de información sobre todo lo que nos rodea generó una tendencia en el mundo que ya plantea que la educación científica es un nuevo derecho social.

“La alfabetización del siglo XXI incluye ciencia y tecnología, y no estamos hablando de la educación para seguir carreras científicas, sino de la alfabetización básica de todo ciudadano para entender ciencia y tecnología. Esa es la entrada al futuro”, dice Nora Sabelli.

Es necesario conocer cómo funcionan las ciencias, sus métodos y limitaciones, y reconocer las seudo ciencias y todo tipo de pensamiento mágico. Vivimos rodeados de productos de las ciencias y tecnologías. La biología que tengo que conocer es la que necesito para hacerle preguntas a mi médico. La física que necesito saber es la que me sirve para hablar con el mecánico de mi auto.

Añade Sabelli: “Para lograrlo, no basta con entregarles computadoras a los alumnos. Es necesaria también una preparación docente, que no esté separada de la universidad, y orientada a ayudar al alumno a analizar un problema y hallar la solución. Todo junto con un plan piloto previo a la implementación del programa educativo final”.

Resumen
Los cambios señalados en esta primera parte, ayudarán a los habitantes para una mejor convivencia social. La responsabilidad del proceso cae en la sociedad toda, que debe asumir la importancia de la educación, debe evaluar y controlar las políticas educativas, y ser parte de cada una de las escuelas.

Written by albertoch

14 enero, 2011 at 9:55

>¿Qué educación se necesita en la segunda década del SXXI?

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>Una vez localizada la Educación en el centro del campo de batalla, y no en un idílico lugar donde “triunfan los mejores, los que más se esfuerzan”, con un sistema de muy baja calidad y equidad, reproduciendo y legitimando diferencias sociales surge una pregunta ¿Cómo mejorarla?

No es esta la única pregunta que aparece ¿De qué equidad hablamos? Significa que todos tenemos derecho a acceder a los mismos servicios educativos ¡En la misma cantidad de tiempo! ¿Realmente interesa eso? ¿Importa el rendimiento escolar? ¿Es considerada la cantidad de días de clase que anualmente se imparten?

La realidad es compleja, y las respuestas a la preguntas también. Este incendio debe ser apagado desde varios frentes. Tal vez el que surge en primera instancia es el relacionado con las Políticas Educativas ¿Cómo debe actuar el nivel central de conducción ante esta situación?

En las Cumbres Iberoamericanas de Ministros de Educación, y en una vasta bibliografía, se coloca en primer término a la necesidad de aplicar políticas que tiendan a “Involucrar a la sociedad toda en la problemática educativa”, eso queda claro, pero ¿Cómo efectivizar esas intenciones?

Para lograr una mayor ingerencia social hay diversos caminos, y se necesita un claro liderazgo en Educación, para modificar la realidad en que vivimos. Hay que firmar acuerdos con todos los sectores de la comunidad, en el sector oficial, todos los ministerios deben ser de Educación. Debemos ayudar a convertir a las escuelas en factores que ayuden a mejorar nuestro sistema democrático y lograr formas de convivencia social más justas.

Se deben firmar convenios con los diversos nucleamientos religiosos, para estimular cambios sobre el involucramiento familiar en las escuelas, con los medios de comunicación, para que prioricen la educación en sus agendas, con las diversas asociaciones profesionales, civiles, empresariales y de comercio, para que se sumen a esta cruzada, revalorizando el rol social que cumplen las escuelas. Dentro de esta serie de convenios de cooperación, se debe dar especial importancia a aquellos a realizar con las Universidades, por sus recursos humanos y conocimientos técnicos que estas disponen. La Educación de todos debe desplazar de la agenda social, a los introducidos por los medios de comunicación, en especial la televisión.

Si bien, no es el fin de este artículo describir las características de la escuela que necesitamos hoy, resaltaré que se trata de revalorizar las instituciones escolares como agente de todas las alfabetizaciones que son imprescindibles para la segunda década del S XXI. Por otra parte, cada escuela está inserta en una realidad distinta, por lo que se debe dotar a cada una de ellas de lo necesario para que puedan cumplir con las metas de equidad y calidad.

Siempre con la finalidad de mejorar, es vital recrear una nueva “cultura de la evaluación” que instale la transparencia y el hábito de la rendición de cuentas.

La educación y la evolución hacia formas de convivencia social más humanas, tiene enemigos visibles, por ello es necesario oponerse en todos los estamentos del sistema educativo a los valores que representa la televisión, fomentando a la vez los hábitos de lectura.

Con una rápida mirada a las escuelas, apreciamos el clima que impera, es urgente tomar medidas activas para neutralizar el “malestar docente”, actuando de diversas maneras, desde la prevención, el reconocimiento del mal, la información como terapia, hasta la adopción de medidas sobre las causas que lo originan.

Este “malestar docente”, tiene diversos orígenes, uno de ellos vinculado con el desprestigio social de la tarea. La experiencia internacional muestra que en las sociedades con los mejores sistemas educativos, las nuevas generaciones tienen más interés por acceder a las carreras docentes. No se deben ahorrar recursos para dignificar la docencia, y que no sea solo parte de una retórica.

También se puede apreciar allí un “huevo de serpiente”, la sociedad engendra un fenómeno, una sobreadaptación, que puede traer graves consecuencias: la violencia. Para prevenirla se necesita mucha reflexión y cambios en los sistemas y códigos de convivencia, en una renovada alianza entre la escuela y la sociedad.

Por otra parte ¿Por qué las escuelas deben ser únicamente para los menores? Los nuevos paradigmas de la educación permanente nos indican que se debería dar oportunidades a todos los sectores.

Todas estas reformas no tendrían sentido, si no somos capaces de actuar y estimular la creación de una escuela crítica, que acompañe la necesaria transformación social hacia una convivencia más justa por un mundo mejor.

Written by albertoch

16 diciembre, 2010 at 20:51

>Educación a fines de la primer década del Siglo XXI en San Luis

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>Desafíos del Sistema Provincial de Educación
Frente a toda la problemática educativa, el Nivel Central de Conducción ¿Tiene todas las llaves de la solución? ¿Se trata de una problemática que se pueda comparar con una máquina? La realidad tiene numerosos planos, que son interdependientes ¿Por que? Fundamentalmente porque se trata de una situación ecológica, hay que actuar sobre algunos factores para producir mejorías, por lo que entendemos que son desafíos a afrontar:

Instalar en la sociedad la temática educativa. La tarea de un mejoramiento general de las instituciones escolares escapa a las posibilidades de algún grupo determinado, y por su grado de complejidad, es imprescindible que la sociedad toda asuma la responsabilidad que le cabe, considerando a su vez que la educación es por sobre todas las cosas un derecho humano. Será posible ir en camino de este logro, si, entre otros logros, los medios de comunicación consideren a su actividad como un servicio a la comunidad, más que un negocio.

Aumentar el nivel de calidad y equidad. Es necesario estimular en los establecimientos educativos, la capacidad de autoevaluación, y convertir a la calidad educativa en el camino a seguir. Además un sistema es equitativo en la medida que todas las personas tengan acceso a todos los servicios educativos, en la misma cantidad de tiempo. En este aspecto le cabe al nivel central una especial responsabilidad para dotar a las escuelas de los planes y herramientas para lograr las mejorías, en especial revertir deserción y repitencia.

Democratización del sistema. Las relaciones entre los diversos sectores involucrados en la escuela poco ha cambiado en estos últimos 50 años. La realidad exige un mayor nivel de compromiso a todos, y es posible lograrlo siempre que partamos de una mayor democratización del sistema. Esto implica renovar los códigos de convivencia escolar y educar para la democracia y la participación plena.

Capacitar para el trabajo. La educación es ante todo un derecho social, pero además existe una exigencia de preparar al ciudadano para sus futuros desempeños en la sociedad. La escuela debe tomar cartas en el asunto.

Aportar a la consolidación de la identidad nacional y provincial. En un contexto donde otros mecanismos socializadores, como los medios de comunicación masivos, no garantizan la construcción de una identidad nacional, frente a la universalización de los códigos, la escuela debe hacer un importante aporte frente a ese problema.

Promover la colaboración con otros estamentos gubernamentales. No sólo establecer cooperación con las fuerzas de seguridad y de salud pública, sino afianzar los lazos con los planes de inclusión social y de seguridad comunitaria, a los efectos de lograr una armónica inserción de estos, que redundaría no solo en un verdadero “empoderamiento” de los sectores más relegados, sino que también la escuela se vería enriquecida con su participación como ciudadanos.

Eliminar de la provincia el analfabetismo. No se puede aceptar que en el S XXI aun haya analfabetos en la provincia. Esto implica movilizar todas las potencialidades existentes en la provincia para lograr la erradicación de este mal.

Educación en Argentina


El sistema socioeconómico de producción condiciona, en un grado u otro, hasta los últimos aspectos de nuestras vidas, desde nuestras relaciones personales y profesionales hasta nuestra relación con nuestro entorno natural y nuestra salud. Sin duda, el sistema educativo no permanece al margen de esta influencia.

El sistema reproduce la estructura social de toda la Argentina. Existe una fuerte tendencia de las familias de rentas más altas a enviar a sus hijos a las escuelas privadas, en su mayoría, regidas por la iglesia católica, mientras que las familias de rentas bajas los envían a escuelas públicas. En San Luis este proceso es incipiente, y se nota con mayor fuerza en la ciudad capital.

Los alumnos de padres sin estudios mucho más riesgo de fracaso escolar que los de padres con estudios, el resultado del sistema educativo actual es que la inmensa mayoría de los estudiantes de centros de Secundaria de barrios trabajadores de bajo poder adquisitivo no llegan a la Universidad y muchos abandonan antes de obtener el graduado escolar. Además los alumnos que no pertenecen a las “escuelas élite” no tienen las armas necesarias para luchar por una titulación universitaria, y su titulación secundaria queda vacía de contenido.

La situación descrita afecta especialmente a sectores mayoritarios que acuden a centros de Primaria y Secundaria carecen de los medios humanos y materiales necesarios para atender de forma adecuada a alumnos que, en no pocas ocasiones, requieren un trato especial debido a sus circunstancias sociales y familiares. No es lo mismo contar con una familia con un grado de formación suficiente para inculcar el hábito de la lectura y para seguir los estudios de sus hijos que una que haga caso omiso de esta labor. El sistema educativo debería ser capaz de compensar estas situaciones con un mayor esfuerzo sobre los alumnos de barrios más necesitados. En el contexto educativo actual en el que el esfuerzo público no es suficiente, el éxito académico no depende exclusivamente del esfuerzo y de la capacidad personal del alumno, sino que está marcado sobremanera por la extracción social de éste. De esta manera, el sistema educativo se convierte en una maquinaria de reproducción de las desigualdades socioeconómicas.

Frente al modelo educativo clasista actual debemos promover un modelo educativo alternativo que redistribuya eficazmente las riquezas para acabar con las diferencias socioeconómicas. En este sentido, las inversiones deben ser suficientes en los centros más necesitados de manera que acaben compensándose las carencias sociales y familiares en relación a la educación de los hijos. Parece interesante el establecer una red de centros de educación para adultos que forme a los padres, entre otras cosas, en el cuidado de sus hijos. Otra idea interesante a explorar es contar con la participación de la ciudadanía a través de asambleas de barrio o centros de trabajo para el diseño de parte de planes de estudios y programas docentes a todos los niveles educativos, de manera que éstos respondieran realmente a las necesidades sociales. Además, habría que aumentar el número de centros educativos y disminuir la razón profesor-alumnos para facilitar un seguimiento más detallado de cada estudiante. Por otro lado, también sería interesante potenciar la educación no reglada fuera del horario escolar en los centros públicos en respuesta a las necesidades sociales concretas de cada zona.

Para que éstas y otras acciones sean posibles no cabe duda que hay que aumentar muy mucho la inversión en educación. La tendencia hacia una educación privatizada es clasista e ineficaz al contrario de lo que muchos intentan transmitir. Con un gasto superior por alumno, la educación de centros privados presenta resultados de aprendizaje similares a los de los centros públicos una vez descontadas las influencias socioeconómicas en el alumnado.

Realidad en San Luis

Al finalizar la primera década del siglo XXI, nos encuentra en San Luis con una compleja realidad educativa, de la cual extraeremos algunas de sus características a modo de resumen de lo afirmado en los últimos años.

Sistema educativo con baja calidad, bajo rendimiento educativo e inequidad.

No vamos a dar una definición de “Calidad Educativa”, camino que en la Provincia no estamos transitando. En cuanto al “rendimiento escolar”, vinculado al saber de los alumnos y sus capacidades, estamos en presencia de un concepto más objetivo, que se mide usando encuestas de carácter nacional, y en la que figuramos debajo del promedio. Por otra parte llamamos “equidad” al derecho que tienen todas las personas para acceder a todos los niveles de estudios en la misma cantidad de tiempo. En San Luis, numerosos sectores se encuentran excluidos.

Nuestro sistema educativo es de baja calidad, y paradójicamente como prueba de ello no hay cuestionamientos al mismo por parte de la ciudadanía. Un sistema educativo medianamente eficaz produciría ciudadanos críticos con la realidad que los rodea, en especial al propio sistema educativo. Lo cierto es que el rendimiento escolar está por debajo de la media nacional y un sector muy amplio de la sociedad no tiene acceso a niveles educativos siendo la repitencia un problema severo en la provincia. Entre otros problemas que tiene el sistema provincial es el de la “promoción automática”, práctica muy extendida, consistente en aprobar alumnos que no han logrado objetivos, y el de la bajísima cantidad de días reales de aprendizaje de los alumnos.

Administración donde no se consensúan las políticas educativas

Una característica de las autoridades políticas provinciales es la fijación unilateral de medidas, sin consultar ni negociar con los sectores implicados, como las asociaciones de docentes legalmente constituidas, las de padres (que no se consolidaron), cooperadoras, partidos de la oposición etc. Muchas veces tenemos la sensación que los objetivos apuntan a las elecciones presidenciales, y no a las necesidades provinciales.

Falta de transparencia en la fijación de las prioridades educativas provinciales.

No se sabe quién las establece, ni cuales son, ni siquiera si existen. Aparecen en educación acciones de dudosa eficacia, que apuntan a las apariencias, y no a corregir defectos estructurales.

Falta de transparencia en el presupuesto del área.

No se sabe quién lo fija, cómo y que se ejecuta, y bajo que principios. El poder ejecutivo con su capacidad de modificar partidas presupuestarias le hace perder sentido. Para este año 2009, estaba previsto un aumento salarial que no se concretó. Todo esto se da, pese a la campaña publicitaria para transparentar el presupuesto 2010.

“Cultura de la evaluación” sin desarrollo

La evaluación a todo nivel, no solamente del alumno, sino también las que alcanza a los restantes integrantes del sistema, hasta los niveles de conducción, no se halla desarrollada, y existe una marcada reacción desfavorable. Debemos considerar que la evaluación es el camino más claro para obtener mejorías.

Falta de atención a la cuestión docente.

Docentes mal pagos, con salarios reales claramente decrecientes, como lo reconocen las propias estadísticas provinciales. Personal precarizado en las escuelas, en especial los que trabajan en el área de maestranza. Exigencias irracionales como la de “vivir en un radio de 15 km.”. Inequidades salariales, como el mal pago de un segundo cargo docente, o falta de proporcionalidad en las remuneraciones de horas cátedra, y el permanente castigo salarial a los docentes que se desempeñan en el área rural.

Desentendimiento por el malestar docente y por las mejoras de los planteles docentes, sin actuar sobre las causas que hacen que las carreras de formación docente no sean atractivas.

Falta de democratización del sistema

No hay discusión sobre la problemática educativa, ni se hace nada por interesar a la población sobre ello. No se llama a elecciones al Consejo de Educación, organismo neutralizado en su sentido, y a la Junta de Clasificación, que se ve sobrepasadas por la permanente fijación de puntajes arbitrarios que privilegian a determinados cursos, generalmente no relacionados con las necesidades provinciales, lo que promueve una falsa competencia entre docentes.

Falta de renovación de códigos de convivencia escolares, ausencia de diálogo con los sectores docentes y otros vinculados a la educación. Respecto a una auténtica participación de las familias, todo está igual que hace 60 años, aunque las crisis sociales hayan deteriorado los fundamentos de las relaciones sociales.

Todo esto se da en un marco de falta de eficacia y eficiencia del sistema, y una administración con acciones para que no cambie nada, en especial lo referente a la repartición de los bienes culturales y los aportes del sistema educativo a la construcción de una sociedad democrática y participativa.

Sugerencias de medidas a tomar

El Consejo Provincial de Educación y de acuerdo con la ley que posibilitó su creación, es el “…órgano encargado de dar operatividad efectiva a los lineamientos constitucionales establecidos en el capítulo III de la constitución de la provincia de San Luis…”Entre las funciones previstas del Consejo, se encuentra: “Participar y consensuar en las políticas educativas a implementar, seguir y evaluar las acciones previstas en las mismas”.

Nuestra intención es poner en discusión en todos los ámbitos, una serie de medidas, que consideramos necesarias para lograr cumplir con los lineamientos constitucionales y una mejor escuela para todos. A continuación presentamos los enunciados, con su correspondiente numeración:

I. Promover la evaluación en todos los niveles.

Es necesario modificar el criterio que la evaluación sirve para acreditar, tomando como función principal la de orientación para el logro de mejorías. Todos los niveles del sistema deben ser evaluados, para encontrar el camino de la calidad educativa,

II. Tomar acciones directas para disminuir el “malestar docente”.

Primero es necesario admitir la existencia de ciertas cuestiones objetivas que llevan a un malestar docente generalizado y que puede derivar en situaciones patológicas, ausentismo etc. Por lo tanto se deben promover en los establecimientos conductas que se aparten de la circularidad que lleva al fracaso.

III. Garantizar una retribución justa y digna a los docentes.

Se debe asegurar a los docentes sus derechos a optar por las 40 hs cátedra o doble cargo, sin que eso le signifique una quita a sus haberes, y respetar las bonificaciones por antigüedad y zonas desfavorables logradas. Tanto este punto, como el anterior, deben debatirse en un marco amplio de la “cuestión docente.

IV. Completar la dotación de las plantas funcionales de las escuelas.

Se trata en especial de evitar pérdidas de clases a los alumnos y de no tener en las escuelas personal laboralmente precarizado.

V. Llamado a concurso para cubrir cargos jerárquicos.

Los mecanismos que ponen en funcionamiento los llamados a cubrir cargos vacantes de supervisor y de directivos deben ser puestos en marcha con la mayor celeridad posible.

VI. Garantizar para todas las escuelas, un mínimo de 180 días anuales de clases.

El nivel central de conducción debe velar por este derecho de los alumnos, que es el primer paso para mejorar la calidad educativa. Esto está íntimamente relacionado con los puntos anteriores y la falta de designaciones que hacen perder días de clase.

VII. Reorganizar el sistema de estadísticas educativas.

Es muy importante contar con un sistema capaz de orientar a todos los integrantes en la búsqueda de la mejoría de las instituciones escolares.

VIII. Poner en funcionamiento efectivo los Organismos establecidos por ley.

Organismos como la Junta de Disciplina debe ser puesto en funcionamiento.

Instalar en la sociedad la temática educativa

IX. Planificar y publicitar políticas educativas para el logro de una mayor equidad.

La falta de equidad del sistema es tal vez el principal desafío a asumir, y para lograr éxitos en el camino se hace imprescindible la participación de la comunidad toda.

X. Promocionar temas relativos al “currículum del hogar”.

Se debe poner en discusión temas como la importancia de los hábitos de lectura y de estudio, la influencia de la televisión y de los liderazgos parentales. A partir de eso, siendo la familia un importante agente educativo, será posible distribuir los bienes culturales con mayor equidad.

XI. Dar mayor difusión generalización e importancia a los programas de lectura.

Resulta claro que para conseguir escuelas de calidad, una de las condiciones necesaria es la de una ciudadanía con hábitos de lectura, implementando proyectos que sean evaluados y publicados..

XII. Impulsar el involucramiento familiar en la escuela.

Es de vital importancia renovar la alianza escuela-familia para democratizar las instituciones escolares, y que, con el aporte de las familias, se pueda continuar por el camino de la búsqueda de mejorías. Si bien es cierto que “con los padres es difícil”, no menos lo es que “sin los padres es imposible”.

XIII. Evaluar los programas educativos en forma transparente.

Los programas educativos constituyen una herramienta para otorgar a cada institución educativa los elementos necesarios para lograr avances. Muchos programas han sido aplicados en la provincia, y es necesaria una evaluación abierta de los mismos, con miras a futuras aplicaciones.

Aumentar el nivel de calidad y equidad.


XIV. Promover la discusión y aplicación de Proyectos Educativos Institucionales.

Así como no hay vientos favorables para un barco sin rumbo fijo, una escuela que no tenga clara y democráticamente establecidas sus metas, no podrá aprovechar sus potencialidades. El PEI es un instrumento que permite desarrollar coherencia y dar sentido a las acciones de todos los días. Donde se sienta involucrada toda la comunidad educativa.

XV. Mejorar la capacidad de poner en juego autoevaluaciones institucionales

.

Es imprescindible estimular la autoevaluación de las escuelas, utilizando todos los medios al alcance, en especial a través de la acción del cuerpo de supervisores, quienes generarán estos procesos. Cabe aclarar que toda evaluación no debe buscar acreditaciones o sanciones, sino que es un camino de búsqueda de mejoras. Eso significa realmente “calidad educativa”, o sea el camino hacia el propio perfeccionamiento.

XVI. Encauzar dentro del sistema estatal a las escuelas autogestionadas y desconcentradas

.

Proponemos dar por finalizada una experiencia, propia de los años 90, que a la par de no haber ofrecido resultados positivos, es un elemento fraccionador del sistema educativo.

XVII. Inmediata conformación de los CETAAP, en toda la provincia

.

Las escuelas deben contar con centros especializados para asistir a las distintas problemáticas que se presentan.

XVIII. Reorganizar los lineamientos curriculares específicos

.

A la par de tender hacia una mayor equidad del sistema, esta reorganización permitiría una más fácil adaptación de los alumnos que se trasladan de una institución a otra.

XIX. Propender a la profesionalización docente, evitando falsas competencias

.

En este caso, sin olvidar otros significados del término “profesionalización”, es necesario proveer a los docentes del acceso al conocimiento científico necesario para su labor, en forma gratuita y en servicio, desestimando aquellas “capacitaciones” que sólo sirven para que el docente entre en competencia por un determinado puntaje.

XX. Dotar de doble escolaridad a las escuelas de riesgo

.

El sistema de doble escolaridad ha probado su utilidad en los casos de alumnado con riesgo de fracaso escolar, ya que entre otras cosas permite la formación de hábitos favorables al aprendizaje.

XXI. Proveer de material educativo a los alumnos en riesgo

. Consideramos necesario organizar, el préstamo del material bibliográfico a usar por parte del alumno, y en aquellas instituciones que cuenten con biblioteca, nombrar al correspondiente bibliotecario.

XXII. Mejorar el nivel de comunicación interinstitucional y con los distintos niveles de conducción.

Se trata de sacar mayor provecho a los medios de comunicación ya existentes en los establecimientos, en especial los relacionados con Internet.

XXIII. Establecer planes integrales para la repitencia y la sobreedad

.

La repitencia y la sobreedad son dos manifestaciones claras del mayor desafío de nuestro sistema educativo, la falta de equidad. Para lograr mejorías en este rubro es de gran utilidad instalar planes y programas especiales en las escuelas que tengan mayor cantidad de alumnos en esas condiciones, para que el mismo sea efectivo.

XXIV. Restablecer las escuelas para adultos

.

Los alumnos de mayor edad que no han terminado la escolarización obligatoria tienen necesidades especiales, que pueden ser atendidas con mayor eficiencia por instituciones educativas para tal fin.

Democratización del sistema.

XXV. Fortalecer las organizaciones estudiantiles desde la escuela primaria

.

Esto, además de poner en práctica un sistema democrático, ayuda a los alumnos a acceder a mayores niveles de compromiso con su propia formación.

XXVI. Estimular la organización de los padres de los alumnos en pro de mejorías institucionales

.

La presencia de los padres no debe ser motivo de mayores confrontaciones, sino una oportunidad para mejorar la tarea que tenemos en común, la preparación de los hijos/alumnos.

XXVII. Transparentar las acciones de políticas educativas.

Es necesario que la ciudadanía, en especial las personas relacionadas con las escuelas, sepan como se toman las decisiones y quienes lo hacen, además de conocer cuales son los recursos económicos que se utilizan.

XXVIII. El Consejo de Educación como instrumento de participación

.

El consejo como instrumento de participación, debe constituirse en un garante de la transparencia en la toma de decisiones de las políticas educativas, con dedicación exclusiva de todos sus integrantes.

XXIX. Fomentar la participación democrática en las Instituciones Escolares

.

Vivir en democracia requiere un aprendizaje, y este no es posible hacerlo en forma abstracta, es la vivencia concreta la que permite formar ciudadanos responsables, conscientes de sus derechos y obligaciones, y conocedores de los principios republicanos.

XXX. Actualizar la normativa escolar, en especial lo referente al Reglamento General de Escuelas

.

Las instituciones escolares, y todos sus integrantes, ya sean docentes, alumnos o familiares, deben contar con una normativa moderna, al servicio de la obtención de mejoras institucionales.

XXXI. Llamar al tratamiento de los temas educativos a todos los sectores con miras a actualizar la legislación

.

La ley Provincial de Educación y el Estatuto del Docente deben ser actualizados para adecuarse a lo establecido en el orden nacional, y como afectan a variados intereses debe hacerse un amplio llamado para su tratamiento.

Capacitar para el trabajo.

XXXII. Recrear las escuelas técnicas

.

Las necesidades de la economía hacen imprescindible la reapertura de las escuelas técnicas para cubrir el vacío existente.

XXXIII. Estimular la educación no formal.

La Educación no formal en sus más variadas facetas, apuntan al desarrollo de la solidaridad y a la inclusión de los sectores que más lo necesitan. Aportar a la consolidación de la identidad nacional y provincial.

Otras medidas generales

XXXIV. Promover en las escuelas el tratamiento de las problemáticas derivadas de la globalización.

El siglo XXI trae consigo desafíos que amenazan con hacer desaparecer la identidad provincial y la nacional. La escuela debe ofrecerse como un muro de contención para la protección de los aspectos positivos de nuestra cultura.

XXXV. Estimular la discusión de los desafíos que presenta el S XXI a nuestra provincia

.

Son muchos los desafíos que la época le impone a nuestra provincia, y que la ciudadanía en su totalidad debe asumir como propios, entre ellos está el imaginar una escuela que ayude a formar una sociedad más justa. Promover la colaboración con otros estamentos gubernamentales.

XXXVI. Trabajar en forma integrada con otros Ministerios

sobre problemáticas comunes, en especial con los responsables del Plan de Inclusión Social y Seguridad Comunitaria, a los efectos de tratar la problemática en común. Existe diversidad de temas en común, en el área de seguridad, salud, y problemáticas como la deserción escolar, el ausentismo entre los alumnos, el acompañamiento parental en las actividades escolares etc.

XXXVII. Poner en funcionamiento escuelas hospitalarias y domiciliarias

.

Se trata de cumplir con necesidades sociales, por un lado con los niños que por un tratamiento médico están imposibilitados de asistir a la escuela.

XXXVIII

. Cooperar con otras instituciones.

La problemática educativa excede claramente las posibilidades del ministerio, por lo que es necesario establecer alianzas con organizaciones de todo tipo, comenzando por las Universidades, Asociaciones Profesionales, Medios de Comunicación, etc.

Eliminar de la provincia el analfabetismo

.

XXXIX. Promover la coordinación de esfuerzos para conseguir una provincia libre de analfabetismo

.

No debemos permitir ni un minuto más la existencia de analfabetos en la provincia, y la solidaridad social es un camino para conseguir ese logro.

XL. Poner en movimiento recursos existentes

como el “Plan Nacional de Alfabetización” y el “Yo si puedo”. Existen a nuestra disposición, recursos de probada eficacia, los cuales deben ser nuestras armas en la lucha para erradicar el analfabetismo, esto sumado a las propuestas provinciales.

 

 

Written by albertoch

19 diciembre, 2009 at 10:00